1. Definir problemas sin una guía.

¿Cuántos de nosotros somos capaces de definir los límites de los problemas? En la escuela nos enseñan a plantearnos problemas pero casi siempre nos dan los enunciados y el contexto en el que aplicarlos. Si preguntamos a cualquier ciudadano, de sopetón, cómo calcularía el volumen de un edificio, ¿cuántos nos plantearíamos bien el problema?

2. Hacer cuestiones complejas que cuestiones paradigmas previos.

La autoridad de un adulto es importante, pero también lleva a creer todo lo que nos diga. Por supuesto, esto tiene una ventaja evolutiva obvia (no hacer caso a los mayores nos pondría muchas veces en peligro), pero ¿les damos oportunidad a nuestros hijos a plantearse alternativas? ¿Nos lo planteamos nosotros mismos ante cuestiones aparentemente obvias?

3. Asimilar rápidamente los datos necesarios de una masa de información irrelevante.

Crucial hoy en día, cómo distinguir el grano de la paja. Desde luego esta habilidad va muy ligada a la primera. Si sabemos definir los límites del problema, nos será más fácil buscar lo que necesitamos. Tenemos gran cantidad de información, pero necesitamos enseñar a nuestros hijos y a nosotros mismos a identificar lo importante y detectar las fuentes de información más fiables con herramientas de análisis crítico.

4. Trabajar en equipo sin guía.

Auto-organizarse, muchos de los grandes logros del software de los últimos tiempos se han hecho así. Cientos de programadores, se han ido poniendo de acuerdo para construir todo tipo de aplicaciones. No había un jefe supremo que los guiara y sin embargo se iban logrando objetivos. Aprender a trabajar de esta forma no es sencillo, y requiere toda una serie de habilidades personales que es necesario trabajar.

5. Trabajar en soledad.

Sin que nadie te tenga que decir lo que tienes que hacer. Estamos tan acostumbrados a que nos manden que cuando nos dejan solos tenemos miedo al abismo. ¿Qué hacer, cómo hacerlo? Esta es una habilidad que hay que trabajar desde pequeños y no es fácil, porque nuestro sistema educativo, casi impone la presencia de un profesor, tutor o cuidador que nos dice lo que tenemos que hacer.

6. Persuadir a otros de que tu camino es el correcto.

Cuántas veces estamos convencidos de que nuestra propuesta es la correcta pero no somos capaces que transmitirla. Lo contrario también ocurre, pero …

7. Conceptualizar y reorganizar información en base a nuevos patrones.

Internet, teléfonos inteligentes, nuevos roles, ¿somos capaces de hacer encajar nuestras antiguas piezas de conocimiento en todo esto? Extraer lo sustancial de todo lo anterior, y ser capaces de trasladarlo a nuevos modelos.

8. Discutir ideas con un enfoque hacia la práctica.

Nos encanta discutir, pero ¿aquello que proponemos se puede llevar a la práctica? Es muy sencillo decir qué hay que hacer, pero ¿sabemos cómo podría hacerse?

9. Pensar de forma inductiva, deductiva y dialéctica.

De lo particular a lo general, o de lo general a lo particular o enfrentando ideas opuestas. Ser capaces de pararse a pensar para extraer nuestras propias ideas, ya sea a partir de la observación o del diálogo.

10. Atacar problemas de forma heurística.

Ser capaces de utilizar nuestro pensamiento lateral. De pensar fuera de la caja, de atrevernos a tomar otras vías, de ser capaces de aplicar la experiencia a nuevos problemas. De dejarnos llevar alguna vez por la intuición.

 

via John Taylor Gatto